jueves, 8 de octubre de 2015

El retablo de San Roque


El retablo de San Roque se ubica en los pies de la iglesia en el lado del Evangelio aunque éste no es su lugar original dentro del templo. Durante los trabajos se montará en un lugar en el que tendrá mayor protagonismo como retablo colateral derecho en el muro frontal derecho del transepto.

Descripción
Nos hallamos ante un retablo de pintura sobre tabla, con relieves escultóricos en la predela.
Se trata de un retablo de planta lineal, organizado de acuerdo a una estructura de casillero, con una perfecta ordenación de sus líneas formales definidas por el dominio del elemento adintelado.
La estructura reticular del mismo permite una distribución clara de todos los elementos que conforman el discurso narrativo en él contenido.
Presenta banco, dos cuerpos y tres calles, siendo la central más ancha que las laterales, quedando además destacada al cobijarse las tablas dentro de una hornacina de escaso fondo con remate curvo y decoración de casetones “a la romana” en su parte superior. Remata el conjunto un sencillo ático donde campea el medallón con la efigie del titular sobre la calle central, flanqueado por dos cornucopias con frutas colgantes sostenidas en las calles laterales por sendos puttis recostados, de los que sólo ha pervivido intacto el situado en el lado del evangelio.
Como elemento distribuidor en la vertical, se ha utilizado la pilastra cajeada de orden gigante y capitel corintio, con el fuste tallado con elementos decorativos renacentistas: personajes por identificar en un estudio posterior, puttis, draperies, guirnaldas de frutos, tarjas y medallones de cueros recortados.
La división horizontal no se ha conservado[1]. Se llevaría a cabo por medio de una moldura a modo de chambrana calada, como queda manifiesto en la presencia del fondo azul que marca el salto de las diferentes escenas, y que habría de servir de apoyo y fondo pictórico de estos elementos perdidos.
El entablamento superior que sirve de cierre del retablo va decorado con cabezas de angelotes unidos entre sí por finas guirnaldas de frutas.


[1] Los restos de moldura que se localizan en el lado del evangelio parecen ser reaprovechadas ya que no presentan en principio correspondencia estilística con el resto del retablo.

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